domingo, 12 de abril de 2009

Barco Z.

[Lo que aquí viene no es una entrevista sino un relato en primera persona sobre un entrevistado, como hemos tenido "Problemas técnicos", no hemos podido entrevistar a nadie, esperamos que os guste.]
Mi Diario: 1 de noviembre de 2008: 13.50 horas.
Espero que mi familia esté bien. Según me han contestado en el móvil, están en un "Safe Point" del ejército, con algunos soldados y media docena de personas. Yo estoy aquí escondido, en este maldito barco que se bambolea sin cesar por el Mar Cantábrico. Es un barco pequeño, de pesca, en el que vamos yo, un hombre llamado Alfonso, una mujer con cara de perdida llamada María y el capitán del barco, Luis. Estamos navegando por el Atlántico para bordear Portugal y llegar hasta Valencia, lugar por donde se está produciendo al evacuación. Es un viaje largo y...
-Un momento, ¿Qué es eso?- .Oigo que dice Luis.
-No tengo ni idea, parece un barco abandonado-. Digo yo.
- ¡Vayamos a investigar!-. Propone María.
-No se si es buena idea-. Le espeta Alfonso.
Al final estamos por ir, no se si por la curiosidad o por el miedo, es un barco un poco mayor que el nuestro, con la chapa un poco desgastada por el aire y sin luces aparentes. Vamos a ir María y yo. Estamos de camino a la "Armería" del barquito donde hay un par de bates de beisbol de hierro y una linterna. Yo tengo un bate y María el otro y la linterna. Luis acaba de poner la pasarela y, mientras el mar está tronando a 2 metros de altura abajo, nosotros nos estamos internando en el barco. Está oscuro y hace frío, además de un olor dulzón, pero no se distinguirlo del todo. María ha entrado primero y yo le sigo. De repente un grito me pone los pelos de punta. Llamo a María a gritos, pero no oigo nada. Agarro el bate con todas mis fuerzas y me adentro en las profundidades del barco. Veo la linterna y dos metros de mí, y un sonido como el que se produce cuando se mastica. Miro abajo y veo a María muerta y siendo comida por un ser putrefacto vestido con ropas viejas y deshilachadas. Grito alto y veo que el ser me mira sin un ojo y se empieza a levantar. Le pego con el bate en la cabeza y se la parto en dos partes, por si acaso rompo la cabeza de María también y recogo el bate y la linterna. Con una expresión de horror me alejo y entro a mi barco, cuando Luis y Alfonso aparecen pálidos y me preguntan que ha pasado. Les respondo que María está muerta y que dentro del barco había un Z, probablemente muerto hacía meses. Seguimos con el trayecto, pero esa imagen del Z no se me va a quitar en años...

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